Lobezno y la Patrulla-X. Todo queda en familia: El primer día del futuro

¡Qué regalazo nos ha hecho Panini Cómics! Al comienzo de la recopilación de Lobezno y la Patrulla-X en la renovada Marvel Deluxe, Prous y un servidor departíamos acerca de la más que probable posibilidad de que el final de la etapa de Jason Aaron coincidiera en un mismo volumen con el arranque de la de Jason Latour, a fin de «obligar» al lector a completar la serie hasta el final. Pero mirad por donde, llegados al temido moment, no solo no se incluye el comienzo de la etapa de Latour, sino que se incluye el primer arco de La Asombrosa Patrulla-X, que contara una historia sobre Rondador Nocturno y que también está escrito por Aaron. De esta forma, quien quiera tener solo la etapa de Jason Aaron puede detenerse en este volumen y quien quiera seguir adelante con la de Jason Latour, podrá hacerlo cuando corresponda. Esto fue lo que sucedió, por ejemplo, con la recopilación en Marvel Deluxe de Astonishing X-Men, donde quedaban bien delimitadas las aventuras de Joss Whedon (cuatro volúmenes) y de Warren Ellis (dos volúmenes).

 

 

Dejando a un lado el añadido que supone la inclusión de The Amazing X-Men #1-6, cuyo interés responde más a anhelos completistas que a cualidades narrativas, y cuya importancia se limita a proporcionar la vuelta de un personaje, nos encontramos ante un volumen de carácter muy emocional. Aaron es consciente de que su tiempo en Lobezno y la Patrulla-X se está agotando y dedica los últimos capítulos (Wolverine And the X-Men #38-42 y Annual #1) a cerrar las tramas que tenía abiertas y dejar semillas para quien viniera a sustituirle. En este sentido el guionista ha sabido cuidar de sus seguidores concluyendo su historia y no cargando de deudas a su sucesor. Esto unido a la relativa independencia de la serie respecto a los grandes eventos de la editorial, hacen de Lobezno y la Patrulla-X una propuesta muy apetecible tanto para los amantes de cómic de superhéroes, como para quiénes solo se acerquen a este de forma puntual.

 

El tomo arranca con un capítulo enmarcado en el evento Infinito, pero lejos de plegarse a este, lo que propone Aaron es una historia que gira en torno a Kid Gladiator y lo que significa la escuela de Logan para él. Esta intencionalidad de poner el foco en la escuela y su influencia sobre alumnos y profesores es la tónica general de las aventuras aquí recogidas. El autor ha hecho un largo recorrido al lado de un Lobezno más preocupado que nunca por reverdecer el sueño de Charles Xavier de un futuro esperanzador para mutantes y humanos. Muchos sinsabores y alegrías que, como vemos en estas páginas, no solo le han cambiado a él, sino a todos los personajes que han pasado por el instituto. Junto a Logan, quizás el personaje sobre el que mayor incidencia ha tenido el hogar construido por Aaron sea Quentin Quire. Poco a poco el díscolo telépata ha ido aprendiendo acerca de la solidaridad y espíritu de sacrificio y compañerismo del resto de estudiantes, qubrándose la coraza de la que siempre ha presumido. En la reseña que publicamos acerca de la Batgirl de Hope Larson echábamos precisamente esto: que los personajes evolucionaran, crecieran, aprendieran.

 

 

En su etapa al frente de la colección, Jason Aaron ha insuflado de vida a la franquicia mutante, ha devuelto el optimismo y la celebración de lo diferente al centro de interés. En su despedida no ha hecho sino reforzar estas ideas. ¡Incluso ha dado cierta tregua a dos amienemigos como Logan y Scott! Temidos u odiados, los mutantes de Aaron son incapaces de perder la esperanza y creen con toda su alma que en el futuro aguarda nuestra mejor versión. Una mirada positiva y si queréis con un punto de ingenuidad, pero que supone un soplo de aire fresco ante la fatalidad del género.

 

Todo queda en familia supone, en este sentido, tanto un cierre (asistimos a la graduación de la primera camada de estudiantes del Instituto Jean Grey de Enseñanza Superior), como un nuevo comienzo. La puerta de las posibilidades queda abierta de par en par y personajes como Quentin Quire, Idie Okonkwo o Nydo se encuentran ante el primer día del futuro.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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