Los Vengadores: El Último Evento Blanco

Los Vengadores. El Último Evento Blanco: La última gran locura

Los Vengadores: El Último Evento BlancoÉramos constructores y destructores de mundos

 

Hemos de echar la vista atrás seis años para encontrarnos con la batalla de los Vengadores y la Patrulla-X, la muerte del Fénix, el renacimiento de los mutantes y, unido a todo ello, el comienzo de la etapa de Marvel Now! El ella, la editorial norteamericana se volcaría como nunca en su historia en atender al mundo real más allá de las paredes de sus oficinas, con la creación de nuevos personajes como Kamala Khan y la actualización de viejos clichés como el de Thor, Capitán América o Iron Man, que serían reemplazados sin perder la esencia de los personajes por nuevas versiones de ellos mismos que jugaban a la inclusión y la diversidad sin tapujos y sin perder un ápice de calidad en las aventuras que contaban.

 

En esa época (en 2013 para ser más exactos) se hizo con las riendas de Los Vengadores y los Nuevos Vengadores Jonathan Hickman, un tipo al que ya habíamos visto en el pasado al frente de maravillas del mundo del cómic del calibre de Pax Romana y que venía de una interesante etapa al frente de los Cuatro Fantásticos. Lo que comenzó entonces a hacer este guionista con estas dos colecciones no dejó a nadie indiferente. Nosotros mismos tuvimos nuestras dudas y pensamos que era , hablando en plata, una auténtica puñeta coger y escribir una única historia entre las dos colecciones de tal manera que para enterarnos de lo que estaba ocurriendo necesitábamos comprar ambas. Sin embargo, la magnitud de lo que se estaba contando y las consecuencias que terminarían por tener sus historias acabarían por borrar de nuestras mentes cualquier atisbo de duda: Jonathan Hickman estaba escribiendo con la tinta con la que se escriben las grandes tramas de la Casa de las Ideas.

 

Soy la calma en un mar embravecido

 

El primer tomo de la presente colección de Panini dentro de su sello Deluxe puso sobre la mesa lo que, a la postre, se convertiría en el núcleo duro de esta fantástica etapa: las incursiones. Realidades que, a resultas de acontecimientos del pasado (¿os acordáis de Lobezno acuchillándose a sí mismo para evitar el reinado de Ultrón y destruyendo el continuo espacio-tiempo por el camino?), colisionaban entre sí por un único punto de unión (la Tierra, origen de todos los males del multiverso) y obligaban a los Illuminati (ese grupo de héroes poseedores de las Gemas del Infinito que Hickman serializaba en Nuevos Vengadores) a ,tomar cartas en el asunto y llegar al extremos de destruir los planetas que venían a colisionar con el nuestro. Ahora, con este segundo número, Hickman se toma un respiro (en apariencia nada más) de ese argumento para enfrentar a los Héroes más Poderosos de la Tierra a un enemigo que parece operar desde las entrañas de su propio planeta.

 

Los Vengadores: El Último Evento Blanco

Los Vengadores: El Último Evento Blanco

 

La Tierra misma parece volverse contra sí misma tras el suceso que da nombre a este volumen y que, como más tarde descubriríamos los lectores de esta colección, no sería más que la llamada para la llegada de una amenaza mayor de cualquier otra a la que los Vengadores se hubieran enfrentado y que Hickman relataría en el crossover Infinito (sí, ése en el que los hermanos Russo se han basado, en parte, para su última entrega cinematográfica del universo Marvel). Lo que leemos en este segundo e imprescindible volumen (ojo al tremendo salto de calidad que han pegado los Deluxe de Panini) nos prepara para lo que está por venir y nos habla de unos Vengadores que funcionan como una máquina perfectamente engrasada, pero en la que comienzan a aparecer unas grietas tan alarmantes como la que protagonizan Namor y T’Challa. Marvel hizo con Jonathan Hickman su última gran locura al dejarle escribir a su estilo y ritmo una historia que nos mantendría enganchados a sus dos colecciones principales durante años y hasta las Secret Wars.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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