Spiderwoman

Spiderwoman. Mala sangre: Por favor, no

SpiderwomanEsta reseña puede contener algunos spoilers.

 

Hay casos y casos, vaya por delante, pero por norma general, cuando alguien no tiene muy claro que hacer con un personaje -sobre todo en el entorno arácnido- suele tirar de una de estas dos opciones: clones o familiares ocultos. Karla Pacheco, en su debut como guionista de Spiderwoman no opta por una u otra alternativa, sino por las dos. De perdidos al río, pensaría mientras planteaba el arranque de su etapa.

 

«La gente como yo no va al médico. O a hospitales«

 

Jessica Drew necesita dinero y acepta un trabajo de escolta que desemboca en una desenfrenada y sinuosa historia que rellena inexistentes huecos en la historia del personaje y que la enfrentan a su propia muerte si no actúa con prontitud. La historia, las cosas como son, es muy dinámica. El trabajo de Pere Pérez es envidiable, le imprime mucho ritmo a la acción y presenta algunas composiciones (especialmente en las splash pages) muy atrevidas. Pero los conflictos propuestos por Pacheco resultan muy manidos y a excepción de la araña, todos los protagonsitas son extremadamente odiosos (si esa era la intención, enhorabuena).

 

Es difícil empatizar con nadie cuando todo lo que dice está cargado de clichés y fantaseas con estrangularle. Pero bueno, es una apuesta personal y, en cierta forma, funciona para crear un contraste con Spiderwoman y subrayar que ella es la única justa en el mundo corropompido en el que le ha tocado vivir. Otra cosa, como hemos apuntado, es que el escenario en el que se mueve no aporta ideas o provoca algún tipo de cambio en la protagonista. Es más, el juego de vaivenes y medias verdades que vehicula la trama, no funciona. Las pistas que propone están mal dadas. Y esto no es algo que digamos nosotros, sino que reconoce la propia guionista cuando se ve obligada a volver sobre ellas, señalarlas y explicarlas. Pacheco se marca en este primer arco una mascletá. Mucho estruendo y después nada de nada. A barrer los restos y a otra cosa.

 

Spiderwoman

 

A expensas de cómo se desarrolle la aventura en próximos arcos, esta iteración de Spiderwoman esuna lectura solo recomendable para seguidores de Jessica Drew (entre los que me incluyo, a pesar de todo lo expuesto), que sabrán ver más allá de retordicas sagas familiares y conflictos ampliamente superados (¿las arañas no tienen familia? ¿en serio?) y disfrutarán de la caracterización de Jess cuando habla con la joven Rebecca o cuando entran en acción Roger y Gerry (su familia).

 

«¡No! ¡Dejé Hydra! ¡Creía que estabas muerta!«

 

Al respecto de la presentación del cómic, debemos detenernos en un detalle a nivel de color / rotulación. Este tomo de Spiderwoman publicado por Panini Cómics (desconocemos si sucede lo mismo en la edición original norteamericana, pero presuponemos que así es) adolece del mismo problema que señalamos en el tomo deceíta de El Batman que ríe, y es que la combinación de colores de los bocadillos de pensamiento de la protagonista dificultan mucho la lectura. Estos son más legibles que aquellos, pero siguen siendo molestos.

 

Para terminar, solo una pequeña anotación al estimable texto de apertura de Lidia Castillo, que habla de la rompedora etapa de Brian Michael Bendis en Los Nuevos Vengadores, pero obvia citar (por temas de espacio) el relato con el que el guionista norteamericano redefinió al personaje y que en España Panini Cómics publicó en un tomito llamado Spiderwoman: Origen y que desde aquí recomendamos encarecidamente.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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