¡Achís! Historias Cortas de Naoki Urasawa

¡Achís! Historias Cortas de Naoki Urasawa: Qué grande eres maestro…

¡Achís! Historias Cortas de Naoki Urasawa«¿Y ese jeto? ¡Pareces un palomo al que han disparado un balín!«

 

Uno se acerca a ¡Achís! movido por el afán completista del fan de las historias de Naoki Urasawa. Esperando, quizá, leer el germen de alguna de sus historias favoritas. Un proto-Tenma, el precursor de Kenji, alguien con un innegable parecido con el profesor Keaton… Sin embargo, Kushami (como se titula el álbum en su versión original) está más allá de cualquiera de estas cosas. Es, sencillamente, un compendio de historias cortas que el mangaka ha ido publicando aquí y allá a lo largo de las últimas décadas. Cabe de todo, desde cuentos fantásticos con esos criminales arrepentidos tan propios del autor hasta breves relatos autobiográficos que nos demuestran más (como si 20th Century Boys no hubiera sido suficiente) el amor que Urasawa siente por la música de mediados del siglo XX.

 

Y entonces, conforme vamos leyendo más y más páginas de este volumen que ahora publica Planeta, ese afán completista da paso, una vez más, a la fascinación por la magia que desprende la narrativa de este autor, uno de los mejores contadores de historias de nuestra época. No exagero si digo que con más de la mitad de las historias que he leído en ¡Achís! me he quedado con las ganas de conocer más acerca de sus personajes o del universo en el que se desarrollaba la trama. ¿Quién es Damiyan y cómo hace lo que hace? ¿Cómo fueron los casos que resolvió Lenny Zinnemann? Hasta leería algo más acerca de los dos ratones que nos cuela el mangaka en mitad de la obra.

 

«Sí que entiendo el japonés. He estudiado mazo«

 

Pero quizás el mayor valor de la misma se halle en las historias que él mismo protagoniza. En ellas desnuda su alma y nos cuenta las cosas que de verdad le emocionan (y ojo, que esto es importante cuando hablamos de un japonés) y, además, nos suponen una oportunidad única para observar cómo traslada a las viñetas del manga a personajes del mundo real como Paul McCartney, por poner un ejemplo. Dice el autor al final de este tomo que al recopilar estos trabajos se da cuenta de que siguen gustándole a día de hoy las mismas cosas que le apasionaban de crío. Personalmente, pienso que esta es una marca de las que definen a la gente auténtica: aquellos que no han renunciado a sus pasiones bajo la presión de lo socialmente aceptable con cada edad y que siguen, ya de adultos, disfrutando con las mismas cosas que les hacían soñar de pequeños, aunque hayan ido añadiendo a la colección de cosas unas cuantas más con el paso de los años.

 

¡Achís! Historias Cortas de Naoki Urasawa

¡Achís! Historias Cortas de Naoki Urasawa

 

Kushami es la onomatopeya japonesa para el estornudo, pero también es una manera de referirse a esta clase de historias cortas. También es una manera de referirse a algo que se arroja rápido y con violencia, pero yo no detecto nada de esta última en este volumen. Rapidez sí, porque uno termina leyendo ¡Achís! en una colección de ratos cortos, pero hay tanto cariño y buen gusto en la obra que me resulta imposible hablar de violencia. También nos comenta el autor al principio del manga que por muy guapo que uno sea, siempre se verá feo justo antes de estornudar (la colección de portadas con gente estornudando que hay entre las solapas y el manga es desternillante). Pienso que es verdad y que es una manera cómica de decir que da igual lo que hagamos en esta vida, desde escribir reseñas en una web con el nombre de una película de Truffaut hasta ser un referente del seinen nipón: todos quedamos igualados cuando dejamos atrás lo que nos diferencia y nos ponemos a soñar como hacíamos cuando éramos críos.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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