Animosity #1

Animosity #1. El Despertar: X, la última niña

Animosity #1«¿Por qué nos habéis mantenido con vida?«

 

Y un buen día, sin una razón aparente, todos los animales del planeta cobraron consciencia de sí mismos y desarrollaron inteligencia. Este es, de una manera muy resumida, el punto de partida de Animosity, una de las dos series con las que el sello independiente norteamericano Aftershock desembarca en España de la mano de Planeta Cómic. El mundo de los superhéroes lleva unos años dando síntomas de agotamiento y editoriales como Boom! Comics, Image, Black Crown o ésta misma han aprovechado el nicho de mercado que se abre con los lectores que buscan algo más para plantear una constelación de nuevas propuestas que no sólo son tentadoras para quienes vamos a las librerías, sino también para muchos guionistas y dibujantes, que encuentran en sus páginas una vía de escape al mundo de las capas con nuevas historias y personajes que crear desde cero.

 

Así es como hemos visto nacer grandes colecciones como mi adorada Revival (Tim Seeley no sólo lo peta en DC Comics) y así es como llegan a nosotros hoy series como la que nos ocupa hoy, en la que Marguerite Bennett (Batwoman, DC Comics Bombshells) abandona por un momento a las grandes heroínas de Detective Comics para crear una historia cien por cien suya y volvernos locos en el proceso. Animosity le permite a su guionista lanzar un mensaje muy interesante acerca de lo poca cosa que somos los humanos en comparación con lo que nos rodea y la cantidad de daño que, sin embargo, hemos hecho. Leía hoy en el periódico que el ser humano sólo habita en el uno por ciento de la superficie del planeta Tierra. Eso debería hacernos reflexionar sobre nuestra importancia relativa, máxime cuando ese porcentaje se reduje drásticamente cuando salimos de la escala planetaria o, simplemente, nos limitamos a calcular esa proporción en términos de volumen contando con los océanos y toda la porción de atmósfera respirable.

 

«No somos humanos y no somos una manada«

 

La historia que escribe Bennett tiene algunas trazas de Rebelión en la Granja (e incluso más de una referencia velada), pero a la que me recuerda de manera casi constante es a Y, el Último Hombre, la historia de Brian K. Vaughan y Pia Guerra acerca de un momento en la historia de la humanidad en el que, por un motivo desconocido, todos los portadores del cromosoma Y perecen, dejando a las mujeres y las hembras de cada especie animal como herederas de un planeta agonizante. Mueren todos menos Yorick, su protagonista, el último hombre y, quizás, la llave de la salvación de la humanidad. En la historia que publican Planeta y Aftershock la humanidad también se encuentra en peligro de desaparecer ante el auge y la venganza de los hasta ahora cazados, domesticados y diezmados animales. Al contrario que en el cómic de Vertigo, aquí no sobrevive tan sólo la joven Jesse (aunque al paso que va la serie poco queda para eso), pero sí que se recurre al viaje a través de unos Estados Unidos desolados en los que poco a poco iremos descubriendo a la niña como alguien con un interesante potencial redentor y al verdadero protagonista del cómic, el perro Sandor, como un personaje profundo y lleno de pliegues y recovecos.

 

Animosity #1

Animosity #1

 

Pero ahí acaban las similitudes. El relato de Marguerite Bennett enseguida va por otros derroteros y sus reflexiones (aún compartiendo ciertos puntos de contacto) difieren bastante de las de las de Vaughan. Resulta interesante comprobar como unos animales recién ‘despertados’ rápidamente adoptan actitudes tan humanas como el amor, la compasión o la venganza y la traición. Bennett parece querer decir que todo lo que nosotros asociamos al alma es, de otra forma dicho, producto de la inteligencia. La misma que nos hace ser capaces de construir aviones es la que nos conmina a querer a nuestros semejantes… o a buscar nuestro beneficio personal en detrimento de lo que es bueno para la comunidad. Le colección, que en este tomo llega al cuarto número mientras en Estados Unidos va ya por el diecinueve (aquí va a ser cuasi-semestral, siguiendo la manera loca de editar de Planeta), vio como sus derechos eran adquiridos en junio del año pasado por Legendary Pictures para trasladar la trama a la gran pantalla, así que podéis dar por sentado que tenemos historia para rato. No habrá capas ni superpoderes, pero nos vamos a hartar de ver héroes y villanos con garras, colmillos y mucho pelo.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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