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Flash. Deudas infernales: Un infierno de día

Flash: Deudas infernalesSeguimos adelante, por pura inercia, con las aventuras de Wally West narradas por Mark Waid, en el tomo publicado por ECC, acompañado principalmente de Brian Augustyn. Cerca ya del final de su dilatada etapa al frente de Flash, el trabajo de Mark Waid empieza a mostrar síntomas de agotamiento.

 

En Deudas infernales nos encontramos con Wally West lidiando coin algunas consecuencias de lo acontecido en el tomo anterior, reforzando la coherencia interna del relato y sin que sirvan de losa para aquellos despistados que cogan este volumen de forma accidental o casual. El arco argumental que se presenta en estas páginas tiene la suficiente autonomía como para no tener que ser socorrido por aventuras anteriores. ¿Y qué tenemos en Deudas infernales? Pues una interesante premisa que aborda la problemática económica de tener a un superhéroe en la ciudad.

 

Waid “obliga” a Flash a plantearse abandonar su hogar porque su actividad como defensor está costando muchos miles de dólares que las arcas públicas no son capaces de soportar. Normalmente en el cómic de superhéroes solemos ver las grandes batallas entre el protagonista y el villano de turno, asistimos al combate “en directo” y nos vamos siguiendo al héroe hacia la siguiente acción. ¿Pero qué sucede en el que ha sido el campo de batalla? Personajes como Spiderman explotan estas circunstancias para afianzar el tono humorístico y para acercar al personaje a la realidad en la que vive, pero por lo general no se le suele hacer excesivo caso a este aspecto de la vida diaria salvo en aventuras puntuales y de forma muy tangencial. Por ello, que Waid lo ponga sobre la mesa de forma tan evidente resulta sumamente interesante. ¿El problema? Que una vez planteado el asunto se enreda con nuevas batallas y peleas y no profundiza en este aspecto.

 

Esta es un poco la tónica que sigue Deudas infernales: ofrece sugerentes planteamientos, pero no los desarrolla de forma satisfactoria, cayendo en soluciones que malogran dichos planteamientos a favor de tramas más canónicas del cómic superheroico. Este enredo hace que Flash acabe en el mismísimo infierno luchando con Nerón en un giro funcional, pero que no aporta ninguna brillantez. La lectura se vuelve algo monótona, con Wally tan quejica como siempre. El lado positivo es poder disfrutar de la participación del grueso de Liga de la Justicia, que hace más espectacular la amenaza.

 

Más allá del arco principal, el tomo incluye un puñado de historias independientes, así como unas fichas de personajes con su historia y curiosidades para disfrute de los fans del personaje y de la etapa de Mark Waid.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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