La Patrulla Condenada: Nada

La Patrulla Condenada. Nada: El momento de Gerard Way

La Patrulla Condenada: Nada«No puedo explicarlo, pero esto me da buenas vibraciones«

 

Recuerdo que hace unos seis años viajé a Londres e hice una parada -obligada- en el Forbidden Planet (gigantesca tienda de cómics y material de películas, series y demás) en busca de la versión original de algunos cómics que andaban por casa y algunos regalos para la gente que se había quedado en España. Allí, la persona con la que viajaba (gran fan de My Chemical Romance) me enseñó un cómic que, al parecer, estaba escribiendo Gerard Way, el vocalista de la banda. Con la valentía que da la ignorancia, me atreví a prestarle poca atención al libreto, pensando que se trataría de otra incursión más de un artista en el mundo del cómic con más voluntad que capacidades y sin mucho más recorrido que la estantería baja de unas cuantas tiendas especializadas.

 

En mi defensa sólo puedo decir que era joven e inexperto y que me cegaron los grandes nombres de Marvel y DC. Años después ha llegado a la pantalla de nuestros dispositivos móviles, ordenadores y televisiones The Umbrella Academy, la adaptación del cómic homónimo de Way que, no os voy a engañar, me ha chiflado. Al mismo tiempo, DC ha estrenado en la tele estadounidense Titanes y Doom Patrol (que han llegado a Netflix y HBO respectivamente en nuestro país… ya son ganas de dar por saco) dos series con las que la versión audiovisual de la editorial de cómics trata de quitarse el sambenito juvenil de las producciones de CW (Flash, Supergirl, Arrow…) y competir directamente con lo que la Casa de las Ideas lleva ya unos cuantos años proponiendo.

 

«¡Vete! ¡Ya no quiero estos poderes ridículos!«

 

El desembarco de la segunda de estas series, adaptación del cómic de los años 60 al que Grant Morrison dotara de una segunda vida durante la década de los 90, ha propiciado que ECC se acuerde de la nueva serie sobre el grupo que comenzara a escribir Way allá por 2016 y saque, dos años después, el segundo tomo recopilatorio de la colección. Y esto es importante. Primero porque no recomiendo a nadie que se esté viendo actualmente la serie que se lance a por el cómic antes de haberla finalizado (por aquello de los spoilers) y segundo porque la lectura del primer volumen (Ladrillo a Ladrillo) se revela como ESENCIAL para entender algo en el caos generalizado (y maravilloso) por el que transcurre la trama. Los sucesos de Nada son no sólo consecuencia directa de los de la entrega de 2017, sino que pierden gran parte de su sentido si no contamos con la lectura de los primeros seis números de la nueva serie y son la llave para poder desembarcar en Las Guerras Lácteas (de las que hablaremos próximamente).

 

La Patrulla Condenada: Nada

La Patrulla Condenada: Nada

 

Dicho esto, lo cierto es que cuesta un poco pillarle el punto a la nueva propuesta de Way (demasiado loca y caótica para el mundo del mainstream, demasiado de moda para los amantes de lo alternativo), pero, una vez logramos entrar en su juego, resulta una marcianada disfrutable de la primera a la última de sus páginas y una fantástica forma de expandir todo lo que hemos disfrutado en la maravillosa serie protagonizada por Brendan Fraser. Niles Caulder es aquí un ser mucho más desalmado de lo que nos propone en la pantalla Timothy Dalton y los personajes demuestran mucho más rodaje y química que en la ficción televisiva. Resulta, por ello, un caldo de cultivo para próximas tramas y la demostración de que la revelación a la que asistimos al final de la temporada no tendría por qué significar ningún tipo de obstáculo para el funcionamiento de la ficción. La Patrulla Condenada puede tener tantas aventuras como viajes psicotrópicos protagonice el guionista que esté al mando de su destino. Nos encontramos ante un cómic que sirve de perfecta escapada para los constreñidos límites de la siempre aburrida realidad.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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