Superman

Superman #21-24: Psicoguerra para el olvido

Portada de Superman #24Ya suena a coletilla, pero es verdad… No nos habíamos recuperado del mal trago que nos hizo pasar Grant Morrison con su aventura interdimensional y Scott Lobdell (como maestro de ceremonias, varios de los capítulos los escribe Mike Johnson) nos regala otra saga para el olvido. Sentadas las bases en el anterior arco, el guionista enfrenta a Superman con un grupo de psíquicos encabezados por Héctor Hammond y por la Reina de la Colmena, que también luchan entre sí por hacerse con el control de la ciudad y las cosas típicas.

 

El guionista da bandazos sin saber muy bien hacia donde tirar, la trama resulta bastante confusa, pues vamos saltando de Action Comics a Superman (recordad que la primera cabecera se sitúa cinco años atrás y la segunda nos planta en el presente) sin que el lector sepa exactamente a qué atenerse. Caemos nuevamente en la problemática que presentaba la trama de Morrison con Vyndktvx como enemigo. Y es que a veces olvidamos que las cosas complicadas no tienen por qué ser mejores.

 

Sinceramente, puede que parezca una crítica atroz hacia esta saga, pero con lo inconstante que se ha mostrado la colección (ambas cabeceras) desde el inicio de este nuDC y teniendo en cuenta los notables resultados de series como el Batman de Scott Snyder o la Wonder Woman de Brian Azzarello, lo mínimo que se le puede pedir al héroe por antonomasia de la editorial son unas historias entretenidas, que sirvan a su fin último de evadir al lector y hacerle pasar un rato agradable. Pero ni eso nos encontramos aquí.

 

Etapas breves como las de Pérez o Jurgens, sin llegar a ofrecer nada espectacular, sí que cumplían su cometido de ofrecer aventurillas livianas, que dada la trayectoria del personaje es, como digo, lo máximo a lo que podemos aspirar. Una pena terrible.

 

Superman

 

Esta Psicoguerra ofrece detalles interesantes, como el tratamiento que se hace de Lois Lane, dándole una vuelta al personaje que la pone en primera línea. O la recuperación de Brainiac enlazando con los inicios de la andadura del kriptoniano en La Tierra, pero poco más. El desinterés que han mostrado los autores a lo largo de los números se traslada al lector, ansioso por la llegada de Regreso a Krypton (saga que arranca en Superman #25) y olvidar este desastre.

 

Toda la saga, las idas y venidas de enemigos como el Psicopirata, o tramas apuntadas y desechadas como las relacionadas con Los Veinte o los tejemanejes de H.I.V.E con Hammond, han sido una excusa para ofrecer un carrusel de escenas de acción al más puro estilo Transformers: Cuanta más destrucción haya mejor, la historia no importa.

 

Así, solo queda mejorar. Esperemos que con Regreso a Krypton (secuela de la interesante aunque algo irregular La llegada de H’El) y, sobre todo, con el desembargo de Geoff Johns y John Romita Jr. al cosmos kriptoniano. Fieles a los principios que defiende Superman, no perdemos la esperanza.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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