El artículo con el que Bruno Orive cierra el quinto tomo de la colección de Spider-Gwen escrito por Stephanie Phillips es, cuanto menos, confuso. En él, el articulista de Panini Cómics explica que las bajas ventas han propiciado el cierre de la cabecera en España, lo que a su vez ha llevado a omitir las últimas páginas aparecidas en la edición original de la serie porque servían de prólogo para la siguiente temporada (ya sabéis como va esto, cada X números se hace un relanzamiento [en este caso con la coletilla All New] para que todo siga igual). La duda es… ¿All New Spider-Gwen: The Ghost-Spider quedará inédita en nuestro país? ¿O llegará en otro formato (como hacía anteriormente dentro de la línea 100% Marvel)?
«Yo habría hecho lo mismo, Gwen«
Ambas opciones son factibles, pues ya tenemos antecedentes de miniseries protagonizadas por Spider-Gwen que nunca lograron cruzar la frontera, pero teniendo en cuenta que la miniserie dedicada a la AVT (con Gwen como una de sus protagonistas y que mantiene una relación tangencial con esta que ahora nos ocupa) llega en nada en formato rústica y que All New Spider-Gwen se edita en tomo en EEUU el próximo septiembre, no podemos descartar una publicación con el ojo puesto en 2027.
Sea como fuere, lo cierto es que en este quinto cuaderno Phillips cierra el arco espacial de Gwen. Y lo hace de la manera más cómoda posible: con magia. La participación de Jean Grey ha resultado ser bastante anecdótica y ha ejercido más como guía que como aliada. A nadie se le escapa (a la guionista la primera) que la nueva súper Fénix podría haber resuelto este entuerto con solo desearlo, pero ha decidido erigirse como una suerte de Yoda, dejando que sea Gwen quien libre su batalla estuviera o no preparada. Al final no ha sido más que un capricho propio de un fanfic, pero que al menos le ha dado la oportunidad a nuestra protagonista de aprender a canalizar los poderes que le ha otorgado el cubo cósmico. Qué hace con ellos es otra cuestión que si All New Spider-Gwen llega de manera oficial a España, ya abordaremos.
Otro batiburrillo es el relacionado con la variante de Loki que viene atosigando a Gwen y es de la que surge la conexión con la AVT y que implica a inocentes monstruos y variantes de otros personajes marvelitas. Y sí, se resuelve la trama concerniente a Tarántula Negra. ¿Cómo? Con magia, claro.
El mérito de Phillips radica en que a pesar de su poco interés en conocer al personaje, los volantazos del argumento y las inconsistencias de tono y de voz (en este último cuaderno incluso hay conatos de ruptura de la cuarta pared), ha construido una entretenida aventura. No en vano, esta primera temporada ha aguantado quince capítulos (recopilados aquí en cinco tomos), que es más de lo que pueden decir muchas cabeceras a día de hoy. Sabemos que no es mucho decir, pero a estas alturas -y a la espera de tiempos mejores con otros equipos creativos- nos aferramos a cualquier cosa.

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