Dominó #3: Guerra Fría

Dominó #3. Guerra Fría: El arte de molar

Dominó #3: Guerra Fría«Ya veremos quién tiene más suerte«

 

Dominó se terminó. Larga vida a Dominó. El anterior volumen (que reseñamos allá por agosto de este mismo año, en febrero nos leímos el primero, el año de Dominó en Panini) fue en realidad el que cerraba la serie norteamericana de la mercenaria con suerte. Sólo que acto seguido, en Estados Unidos, Marvel le concedió a Gail Simone una nueva serie, con el mismo dibujante (David Baldeón, no viene mal recordar nuestra entrevista al artista) y con las mismas protagonistas que Dominó. Y en Panini, que no son tontos, han decidido mantener la cabecera, porque vende mejor un tercer número de una gran colección que el primero de una serie que no es sino continuación directa de la anterior.

 

Estrategias editoriales aparte, en Guerra Fría continúan las mecánicas tal y como las dejamos en el volumen veraniego, con la salvedad de que ahora se unen a la fiesta la wakandiana Osa del Atlas (quien ya fuera una invitada del número anterior), la surcoreana White Fox y ex-soviética Viuda Negra, un cóctel de razas y orígenes que no busca aportar más colorido a una serie en la que el color de la piel y lo que dicen de nosotros los cromosomas importan más bien poco, sino que trata (y vaya que si lo consigue) de abrir al grupo capitaneado por Neena al gran mundo y probar suerte con una historia que ya no entierra sus raíces en el pasado de la mercenaria o en una historia menor y callejera, sino que se fija en el universo y busca convertir a nuestras protagonistas en las verdaderas heroínas que ya venían dos entregas demostrándonos que eran.

 

«Me da igual qué bandera saludéis«

 

El resultado es maravilloso. Dominó: Hotshots (título de la cabecera en los Estados Unidos) funciona como un tiro y se lee a la misma velocidad. La serie es tan divertida ahora como lo fue en sus anteriores entregas y su paso adelante en relevancia no le hace renunciar ni a un ápice de su carácter. De hecho, sólo echa el cierre porque Jonathan Hickman ha llegado a la galaxia mutante y necesita espacio para desarrollar su historia (espero fervientemente que Neena y los suyos tengan su espacio en lo que venga después de Dinastía de X y Potencias de X), pero podría haber continuado con más y más aventuras y me habría seguido encantando. Dominó, Iguana y Forajida demuestran una química maravillosa entre ellas y la primera está tan bien desarrollada que es un gusto leerla tanto en solitario como al frente de un equipo creciente de desheredadas.

 

Dominó #3: Guerra Fría

Dominó #3: Guerra Fría

 

Y es que este es el secreto para que funcione tan bien esta serie ‘de chicas’. Cuando Marvel trató en el pasado de hacer algo parecido con otras mutantes se sacó de la manga a la Infumables X-Force (puede que éste no fuera exactamente el título real) de Tormenta, una serie en la que todas tenían su gran momento, todas eran geniales y todo parecía ir bien. Un cóctel abocado al fracaso cuando los lectores (sin importar nuestro género) nos identificamos mucho mejor con personajes como Neena que, pese a su suerte mutante, no deja de ser una fracasada en muchos otros aspectos de su vida y de sus complicadas relaciones con el resto de héroes y villanos. Simone y Baldeón han hecho funcionar a una auténtica locomotora y ha sido un placer viajar con ellos en este tren.

 

Habrá que estar muy atentos al futuro de esta mutante y de sus amigas.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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