Hulka

Hulka #1-2: ¿Abogada? Abogaada

HulkaAprovechando que la reciente salida del segundo tomo de la colección pone fin a la misma el artículo que nos ocupa, vamos a dedicarlo a hacer una valoración general de la colección de Charles Soule para tener una visión lo más completa posible.

 

El inesperado éxito de una serie menor como la de Ojo de Halcón dio a Marvel la posibilidad de apostar por algo “diferente” en sus colecciones de segundo rango, aquellas dedicadas en personajes alejados del centro de la acción. O lo que es lo mismo, cualquiera que no fuera uno de los tótems de la editorial: Capitán América, Iron Man, Thor o Spiderman. En esta línea entrarían series como la Estela Plateada de Dan Slott, el Caballero Luna de Warren Ellis o la Viuda Negra de Nathan Edmonson. Todas series de su padre y de su madre, alejadas del cánon superheroico propiamente dicho y apostando por el “riesgo” narrativo y artístico. En definitiva, una traslación (otra más) de los conceptos de la editorial Image a la Casa de las Ideas.

 

En este contexto es donde podemos situar a Hulka, quizás una de las series con menos éxito (tan solo aguantó doce entregas), pero que aporta cosas bastante atractivas que podrían haber merecido un poco más de paciencia por parte de los editores. Pero a fin de cuentas, esto es un negocio.

 

Esta nueva Hulka es deudora de las etapas de John Byrne y Dan Slott en las que, cada una a su manera, acción y comedia formaban un tándem delicioso para el lector. Soule plantea una historia dinámica, muy amena y ligera en la que se entremezclan las tramas superheroicas con el día a día de un despacho de abogados. A este punto el guionista le da un enfoque de lo más atractivo, ayudado por su propia experiencia, ya que Soule viene precisamente del mundo de la abogacía y durante los primeros números somos cómplices de los titánicos esfuerzos de Jennifer Walters por poner en marcha su propio despacho. Por momentos, los más seriéfilos del lugar seguro que acabarán pensando en Ally McBeal y los líos que se traían en su bufete.

 

Al igual que en otras tantas series de las que se engloban en la Colección 100% de Panini (véase Araña Escarlata), el objetivo último de nuestra protagonista es encontrar su lugar en el mundo. Tiene que empezar de cero y buscar el equilibrio entre la vida de una heroína y el día a día más convencional, como todos nosotros. Soule es un tipo que destaca por su trabajo en la caracterización de los personajes, algo que estamos pudiendo apreciar en colecciones como Inhumanos o la deceita La Cosa del Pantano. Y la colección protagonizada por Hulka no iba a ser menos. Quien, por cierto, viene muy bien acompañada, con buena parte de la nómina de personajes Marvel paseándose por sus páginas. Desde valores seguros como Daredevil (siendo también letrado su participación es obligada) o Capitán América a otros con menos lustre, pero a quienes el escritor sabe encajar perfectamente en la trama, como Gata Infernal, aquí reconvertida en investigadora privada.

 

Hulka

 

Y a los lápices un autor que le encaja como un guante a la vengadora esmeralda: Javier Pulido. El artista español imprime un trazo que recuerda muy mucho al de Mike Allred, de nuevo en boga por su trabajo en Estela Plateada. Un dibujo, pues, de apariencia sencilla y desenfadado que refleja muy bien el tono de la serie. Es una lástima que durante algunos números del primer tomo fuera sustituido por Ron Wimberly, cuyo trabajo (intentando no ser demasiado destructivos) es horroroso.

 

Horrores al margen, Hulka es una serie que merece nuestra inversión de tiempo (y dinero). Solo doce números que dan buena cuenta de la diversificación de Marvel de estos últimos años, preocupada por ofrecer productos autónomos (dentro de las complicaciones de la continuidad), que ofrezcan algo fresco y novedoso y, sobre todo, con carácter propio. Y de todo esto Hulka anda sobrada.

 

Los tomos editados por Panini, compuestos cada uno de seis números, se titulan Ley y desorden y Desorden en la sala.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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